Sergio Leone: la épica de la mirada, el tiempo y la violencia
Cineasta original donde los haya, Sergio Leone fue capaz de cambiar la manera de ver una película, de crear un cesto nuevo con los mimbres anteriores. Dedico este post a Sergio Leone: la épica de la mirada, el tiempo y la violencia.
1. ¿Quién es Sergio Leone?
Su nombre está unido al spaghetti western, un término que durante años tuvo un matiz peyorativo; como de cine de serie B revisionista de las películas del Oeste americano. Sin embargo, el cine de Sergio Leone no fue una mera imitación del Western, sino una operación de apropiación, transformación y finalmente de superación del género. Leone tomó los mitos de Hollywood, los sometió a una mirada europea, los despojó de buena parte de su concepto moral y los convirtió en una reflexión sobre el poder, el dinero, la venganza, la memoria y el paso del tiempo. De ahí su importancia.
Su filmografía es corta. Apenas dirigió siete largometrajes entre 1961 y 1984, aunque venía de trabajar en proyectos ajenos en diferentes puestos. No obstante, se observa en su obra una evolución reconocible: desde la aventura mitológica y el Western de Por un puñado de dólares hasta la monumental reflexión sobre la historia de los EEUU que es Érase una vez en América.
Sergio Leone dominó como nadie el tiempo cinematográfico. Sus películas se caracterizan por sus planos largos, sus silencios y sus escenas de violencia. Pero lo verdaderamente revolucionario no fue que Leone alargara las escenas porque sí. Fue que descubrió que la espera podía ser dramática, que un rostro podía convertirse en paisaje y que unos segundos aparentemente vacíos podían contener tanta tensión como una persecución.
2. Los inicios de Sergio Leone en el cine
Sergio Leone creció en el cine. Me explico. Venía de una familia vinculada al cine italiano. Su padre, Vincenzo Leone, conocido profesionalmente como Roberto Roberti, fue director y guionista durante la época del Cine Mudo. Su madre, Edvige Valcarenghi, fue actriz con el nombre de Bice Waleran.
Por tanto, antes de convertirse en director, Leone conoció los intríngulis de la industria cinematográfica italiana y tuvo contacto directo con los mecanismos de la producción. De hecho, vivió en su juventud una época extraordinariamente rica del cine de su país. El movimiento del Neorrealismo italiano, con nombres como Roberto Rossellini, Vittorio De Sica y Luchino Visconti, había demostrado que era posible hacer un cine atento a la realidad, a los espacios populares y a los personajes comunes.
Sin embargo, Leone no siguió por ese camino, sino que desarrolló una sensibilidad distinta. No le interesaba reproducir la realidad, sino hacer una representación o recreación de la misma. En los años cincuenta comenzó a trabajar en diferentes producciones como ayudante de dirección, algunas de ellas del género peplum, el cine de aventuras ambientado en la Antigüedad, que era muy popular por aquel entonces.
El cine épico le enseñó a trabajar con grandes espacios, masas de figurantes, decorados monumentales y narraciones de dimensiones mitológicas. También le permitió familiarizarse con la construcción visual del héroe y el manejo del tiempo cinematográfico. Así, su primer largometraje como director fue El coloso de Rodas (1961), una producción de aventuras que estaba en la onda del cine comercial de la época.
3. Estilo de narrativa audiovisual de Sergio Leone
Hay varios elementos reconocibles en el cine de Leone. Los principales son:
3.1. Primer plano del rostro
Quizá la característica visual más impactante de Leone sea su utilización del Primer Plano. En realidad, lo que hace Leone es transformar el rostro humano en un paisaje cinematográfico. La proximidad física de la cámara al actor, sin escatimar detalles como las arrugas, el sudor, la barba o los ojos, logra que el espectador quede atrapado como en una tela de araña. Y más cuanto que los primeros planos de Leone duran una eternidad.
3.2. El montaje de la espera
Leone comprendió que una escena podía construirse sobre una acción mínima. Un hombre espera. Otro observa. Una mano se acerca lentamente al arma. Un reloj marca los segundos. El director convierte la espera en acción. Esta concepción alcanza su máxima expresión en los duelos. Leone fragmenta el espacio mediante el montaje, alternando primeros planos de los ojos, de las manos, de las armas, de las botas y de las caras con planos generales que sitúan la escena.
3.3. La desproporción entre detalle y totalidad
Una de las grandes innovaciones de Leone consiste en alternar extremos. Un paisaje inmenso contra un rostro o una mano. Un Plano General contra un ojo. Esta dialéctica entre lo monumental y lo microscópico constituye la esencia de su estilo. El resultado es una tensión entre el individuo y el mundo. El personaje parece insignificante ante la inmensidad del espacio, pero, cuando la cámara se acerca, su mirada adquiere importancia.
3.4. El tiempo dilatado
Podría decirse que Sergio Leone no le teme al tiempo. Se recrea en él. Una secuencia que otro director resolvería en veinte segundos a él le puede durar varios minutos. Esa dilatación del tiempo modifica la percepción del espectador, que empieza a sentir físicamente el peso que Leone quiere que sienta. En Hasta que llegó su hora, la espera de Harmónica en la estación se convierte en una experiencia casi hipnótica. En esta secuencia el tiempo se convierte en una forma de suspense. El tren tarda en llegar, el viento levanta polvo, giran las aspas del molino, los hombres esperan.
3.5. La música como estructura narrativa
La Colaboración Compositor-Director que Leone mantuvo con Ennio Morricone fue esencial en su carrera cinematográfica. Ambos supieron hacer que la Música de Cine no acompañe simplemente la imagen, sino que la estructure. La música representa a los personajes y a sus recuerdos, anticipa acontecimientos, construye espacios y en ocasiones sustituye al diálogo.
4. Fases en la carrera de Sergio Leone
4.1. Primera etapa: el aprendizaje del espectáculo
El coloso de Rodas representa la primera fase de su carrera. Estamos todavía ante un cineasta en proceso de formación, influido por la tradición del espectáculo histórico. La película demuestra que Leone conocía el lenguaje del cine de aventuras, pero todavía no había encontrado su identidad.
4.2. Segunda etapa: la revolución del western
La Trilogía del dólar da un vuelco a su carrera. Con estas películas, Leone redefine el western. Hace desaparecer al héroe clásico y lo carga de ambigüedad moral, transforma el paisaje, dota a la violencia de una nueva dimensión y ralentiza el tiempo.
4.3. Tercera etapa: la madurez épica
Con Hasta que llegó su hora (1968), Leone alcanza una dimensión artística mayor. El western deja de ser únicamente un género de aventuras para convertirse en una reflexión sobre el final de una civilización y el comienzo de una modernidad representada por el tren. Los viejos pistoleros pertenecen a un mundo condenado a desaparecer.
4.4. Cuarta etapa: última película
Érase una vez en América (1984) representa la culminación de su obra. Leone abandona el Oeste y se adentra en la historia criminal estadounidense. Pero, en realidad, sigue hablando de lo mismo: del tiempo, de la amistad, de la traición, del deseo, de la pérdida y de la imposibilidad de recuperar el pasado.
5. Referentes cinematográficos de Sergio Leone
Leone fue un gran admirador del cine americano. Entre sus referentes encontramos a directores del Western clásico como el tándem John Ford y Howard Hawks, King Vidor, Alfred Hitchcock u Orson Welles. De Ford heredó la importancia del paisaje y la dimensión mitológica del Western aunque él se deshizo del romanticismo fordiano. Donde Ford encontraba comunidad y pertenencia, Leone encontraba violencia y soledad.
De Hawks aprendió la construcción del héroe profesional y la importancia de la camaradería masculina. De Hitchcock heredó, en cierta medida, la capacidad para manipular el tiempo y la expectativa del espectador. Y de Welles recibió una lección fundamental sobre la profundidad visual y la construcción del poder.
También resulta esencial la influencia del cine japonés. Tal es así que Yojimbo (1961), de Akira Kurosawa, fue la inspiración directa de Por un puñado de dólares. Leone trasladó la estructura narrativa del samurái errante al Oeste. Pero lo interesante es el recorrido cultural que hace. El proceso de apropiación terminó produciendo algo nuevo. Leone tomó una historia japonesa, la convirtió en un Western europeo y posteriormente esa estética sería reabsorbida por el cine estadounidense.
6. Principales colaboradores de Sergio Leone
Algunos de los más relevantes son:
6.1. Ennio Morricone
La música de Ennio Morricone es inseparable de la obra de Leone. Morricone entendió que Leone quería una música que pudiera funcionar como personaje así que a veces la música se componía antes del rodaje o se utilizaba como referencia durante la filmación. El resultado fue una integración excepcional entre imagen y sonido y un hito de la Música del Oeste.
6.2. Tonino Delli Colli
El director de fotografía Tonino Delli Colli fue uno de los grandes colaboradores visuales de Leone. Su trabajo en la Fotografía Cinematográfica permitió convertir los paisajes almerienses en espacios míticos.
6.3. Carlo Simi
El diseñador de producción Carlo Simi fue fundamental para la construcción de los espacios. Sus decorados poseen una personalidad visual extraordinaria. Las ciudades parecen reales y, al mismo tiempo, teatralizadas. Son espacios donde la arquitectura expresa la violencia social.
6.4. Luciano Vincenzoni y otros guionistas
Leone colaboró con diversos guionistas, entre ellos Luciano Vincenzoni, Sergio Donati, Ernesto Gastaldi y otros. La escritura de sus películas evolucionó desde la estructura relativamente sencilla de los primeros westerns hacia la complejidad narrativa de Érase una vez en América.
Destacable es también la relación de Sergio Leone con Dario Argento. Éste fue en mi opinión uno de los 10 mejores directores de Cine de Terror y máximo exponente del giallo. También trabajó con Leone y Bertolucci en la escritura del guion de Hasta que llegó su hora (1968).
7. Mejores Películas de Sergio Leone
Dadas las pocas películas que componen la filmografía de Leone, sus mejores películas son casi todas las que rodó.
7.1. Por un puñado de dólares (1964)
Se inspira en Yojimbo (1961) de Akira Kurosawa y nos presenta a un pistolero anónimo que llega a un pueblo dominado por dos familias enfrentadas. Posee una estructura narrativa sencilla, pero con una concepción diferente del héroe. El protagonista es un superviviente que ha comprendido cómo funcionan las relaciones de poder. La primera entrega de la Trilogía del Dólar marca el nacimiento del western europeo más oscuro, irónico y físico.
La secuencia inicial da muchas claves pues el personaje llega solo en medio de un paisaje inmenso. Precisamente la relación entre individuo y espacio será fundamental en toda la obra de Leone. En el duelo final asistimos a un ritual de violencia coreografiada más que a una pelea. Casi se mastica la ralentización del tiempo con rostros y manos ocupando la pantalla. Mientras tanto, los temas musicales de Morricone definen la personalidad de los personajes.
7.2. La muerte tenía un precio (1965)
La segunda película de la trilogía desarrolla y amplía el universo de Leone. La estructura narrativa se vuelve más compleja y los personajes aparecen unidos por relaciones ambiguas. La amistad entre el Hombre sin Nombre y el coronel Mortimer se construye progresivamente.
La secuencia del reloj constituye uno de los grandes ejemplos de la capacidad de Leone para convertir un objeto en un elemento dramático. El reloj funciona como la memoria y el pasado. El tema musical asociado al reloj sirve para transformar el enfrentamiento en una ceremonia de memoria y venganza
El duelo final entre Mortimer y El Indio es una escena extraordinaria. La música parece detener el tiempo, de forma que el duelo parece una conversación entre vivos y muertos. La película desarrolla también una idea esencial del cine de Leone: la venganza puede ser una forma de justicia, pero no cura ya que el personaje que sobrevive sigue cargando con su memoria.
7.3. El bueno, el feo y el malo (1966)
Quizá sea la obra más popular de Leone y una de las cumbres del Western. La película presenta a tres personajes unidos por la búsqueda de un tesoro, aunque su verdadera estructura es mucho más compleja. Habla de la codicia, la guerra y la supervivencia. El trío formado por Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef es un catálogo de anti-héroes y constituye una de las grandes construcciones de personajes del cine de género.
La secuencia del puente es fundamental. Leone presenta la guerra como un absurdo, en el que los soldados combaten mientras los protagonistas persiguen su propio objetivo. En ese contexto, la destrucción del puente introduce una dimensión casi surrealista.
Pero el gran momento cinematográfico del filme llega con el duelo final en el cementerio. Está coreografiado como un baile. La cámara gira. Los tres personajes ocupan posiciones geométricas mientras esperan, se observan y calculan sus posibilidades. Además, la música de Morricone aumenta la tensión hasta convertir el enfrentamiento en una experiencia casi operística. Leone combina magistralmente épica, brutalidad y humor en el giro final.
7.4. Hasta que llegó su hora (1968)
Esta es para mí una de las 5 mejores películas del Oeste. Comienza con una secuencia en la que se ve a tres hombres que esperan en una estación. El espectador no sabe quiénes son ni qué quieren ni a quien esperan. No ocurre nada, pero el suspense se siente. La secuencia demuestra que Leone había elevado su concepción del tiempo hasta lo más alto.
Cada uno de los personajes que conocemos representa algo; Harmónica la memoria y el pasado. Jill McBain el futuro. Frank la violencia del capitalismo y Cheyenne un mundo condenado. Estamos, pues, ante una elegía sobre el final del Oeste.
La secuencia del duelo final entre Harmónica y Frank constituye una de las escenas más importantes de la historia del cine. Descubrimos el pasado y el leitmotiv de Morricone adquiere su sentido completo. La música y la narración se fusionan.
7.5. Érase una vez en América (1984)
Supone la guinda del pastel que es la obra de Sergio Leone y su película más personal. Aquí abandona el Oeste para adentrarse en el mundo del crimen organizado de Nueva York. Sin embargo, vuelve a los mismos temas: el tiempo, la memoria, la ambigüedad, el deseo…
La narración se estructura de manera fragmentada, de forma que pasado y presente se mezclan. La secuencia del baile entre Noodles y Deborah constituye uno de los momentos más bellos de la película. La música de Morricone convierte la escena en memoria antes incluso de que la historia termine.
Otro momento esencial es la secuencia del restaurante y la reflexión sobre el tiempo perdido. Leone ya no filma únicamente acontecimientos. Filma la imposibilidad de recuperarlos. La película parece sugerir que todo aquello que hemos visto podría ser un recuerdo, un sueño o una reconstrucción subjetiva. No hay una respuesta definitiva y precisamente ahí reside la grandeza de la película.
Y es que Érase una vez en América es una película sobre la memoria cinematográfica. Sobre cómo construimos nuestro propio pasado. Sobre cómo el tiempo transforma las experiencias. Y sobre cómo, finalmente, el cine puede convertirse en el único lugar donde aquello que hemos perdido continúa existiendo.
8. La influencia de Sergio Leone en otros cineastas
La influencia de Sergio Leone en el cine posterior es gigantesca. Probablemente ningún otro director europeo haya influido tanto en el cine estadounidense contemporáneo. Cómo no nombrar a Quentin Tarantino. La estructura de Kill Bill, la importancia de los silencios, los primeros planos, la violencia estilizada y el diálogo entre música e imagen revelan una profunda deuda con Leone.
Steven Spielberg ha incorporado en numerosas ocasiones una concepción del suspense basada en la espera y la fragmentación visual que recuerda al cineasta italiano. Asimismo, cineastas como Sam Peckinpah pueden situarse equipararse a Leone. Ambos transformaron el western, cuestionaron la heroicidad tradicional y entendieron la violencia como una experiencia brutal y contradictoria.
La influencia de Leone también se percibe en el cine asiático y europeo. Su manera de construir duelos, personajes silenciosos y espacios vacíos se convirtió en una gramática internacional. Pero quizá la influencia más profunda sea la que ejerció sobre la propia concepción del cine de género. Leone demostró que un director podía trabajar dentro de un género popular y, al mismo tiempo, reflexionar sobre la historia del cine.





