William Faulkner. Premio Nobel de literatura y guionista
William Faulkner fue autor de numerosas novelas y cuentos, así como de guiones cinematográficos. Como escritor logró llegar a la cumbre al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1949. Hablamos de William Faulkner, premio nobel de Literatura y guionista.
Sin duda uno de los autores más reconocidos que trabajaron para la industria del espectáculo, pero no el único de los Escritores en Hollywood que probaron suerte en el medio. La experiencia de Faulkner en el medio audiovisual no fue ni especialmente exitosa como sería la de Ben Hecht ni tan desastrosa como la de Jim Thompson.
1. Primeros pasos de William Faulkner
William Cuthbert Faulkner nació en New Albany, Mississippi. Era el mayor de los cuatro hijos del matrimonio Murray Charles Faulkner y Maud (Butler) Faulkner. Siendo niño, se trasladó con su familia a Oxford, Mississippi, donde viviría la mayor parte de su vida. Su vocación literaria le llegó pronto pues alrededor de los 13 años empezó a escribir poesía, género que cultivó en sus primeros años. Sin embargo, dejó la Universidad antes de graduarse y trabajó esporádicamente en el negocio familiar. Tras la Guerra, volvió a sus estudios de Literatura en la Universidad de Mississippi, pero nuevamente los dejó colgados. Probó diferentes empleos con poca fortuna hasta que en Nueva Orleáns conoció a Sherwood Anderson, quien le animó a escribir prosa en lugar de poesía.
Su personalidad puede entreverse en una entrevista recogida en Writers at Work: The Paris Review Interviews, 1959
“La única responsabilidad del escritor es para con su arte. Será completamente despiadado si es bueno. Tiene un único sueño. Le angustia tanto que tiene que deshacerse de él. No encuentra la paz hasta que lo consigue. Lo echa todo por la borda: honor, orgullo, decencia, seguridad, felicidad, todo, hasta tener su libro escrito. Si tiene que robar a su madre, no lo duda; la “Oda a la Urna Griega” vale más que cualquier vieja señora”
2. Los inicios en la literatura de nuestro autor
Su primer libro, The Marble Faun, apareció en 1924. Se trataba de una recopilación de poemas que no obtuvo ningún éxito. En 1926 publicó Soldier’s pay, una novela centrada en el regreso, tras la Primera Guerra Mundial, de un soldado física y psicológicamente inválido. A ésta, le siguió Mosquitoes, una sátira de la vida bohemia de artistas e intelectuales de Nueva Orleáns. Sus obras tempranas acusan la influencia de sus autores preferidos, Keats, Tennyson, Swinburne y de la literatura de finales del XIX.
En 1929 escribió Sartoris, la primera de sus novelas situada en Yoknapatawpha. La novela fue re-editada en 1973 con el nombre de Flags in the Dust. Esta serie de novelas reflejaban los años comprendidos entre la Guerra Civil Norteamericana y la Gran Depresión. Los temas que se repiten en ellas son los del racismo, la división de clases sociales y la familia en tanto que fuerza vital y maldición.
3. William Faulkner y su rompedor estilo literario
Su estilo no fue unitario. Algunas obras, como Light in August, fueron escritas en un estilo de narrativa tradicional, otras como As I Lay Dying o The Sound and the Fury, están narradas siguiendo un estilo fotográfico o de collage. Absalom, Absalom, en cambio, se estructura en torno a una serie de voces que tratan de desvelar los secretos de la violenta vida de Thomas Sutpen.
Con la publicación de The Sound and The Fury (El Ruido y la Furia, 1929), se ganó el reconocimiento de la comunidad literaria. Sin embargo, aún trabajaba en el turno de noche de una central eléctrica. Allí escribió As I Lay Dying (Mientras Agonizo), publicada en 1930. Esta obra se organiza en forma de monólogos interiores, a través de los cuales, Faulkner cuenta la enfermedad, muerte y entierro de Addie Bundren, cuyo último deseo era ser enterrada en su ciudad natal. Su familia lucha lo indecible por trasladar su ataúd hasta el cementerio de Jefferson, Mississippi. El viaje se convierte en la maldición de Addie:
“¡Ahora me sentís! ¡Ahora estoy un poco más en vuestras secretas y egoístas vidas, que han manchado vuestra sangre con la mía para siempre!
En Sanctuary (Santuario,1931), Faulkner cuenta la historia de una mujer que es violada por un asesino y que encuentra refugio en un burdel. Tanto en ésta como en otras obras, el autor experimenta con diversas formas de narración, utilizando frases larguísimas y obligando al lector a retener detalles que sólo tendrán sentido al final del libro.
4. William Faulkner guionista
Faulkner era ya un escritor consagrado y de cierto éxito cuando trabó contacto con la industria del cine. Sin embargo, sus guiones y colaboraciones desde Today We Live (Vivamos Hoy, 1933) hasta Land of the Pharaos ( Tierra de Faraones,1955), y en el medio una larga y memorable relación de películas como The Road to Glory (Camino a la Gloria, 1935), Air Force (1943), To Have and Have Not (Tener y No tener, 1944) y The Big Sleep (El Sueño Eterno, 1946), fueron casi siempre consideradas por los conservadores productores como demasiado atrevidas y escandalosas por los temas que aparecen en ellas: violaciones, incestos, suicidios…
5. Howard Hawks y William Faulkner
Faulkner tuvo en Hollywood un aliado incondicional, el director Howard Hawks, que supo maniobrar en las aguas cargadas de tiburones de la industria para conseguirle los mejores precios y oportunidades. Y todo ello a pesar de que Faulkner supo labrarse una fama sólida de bebedor sin límites. Howard Hawks había leído una de sus primeras novelas, Soldier’s Pay y la recomendaba a todo el mundo. Su primer encuentro, según cuenta Todd McCarthy in Howard Hawks: The Grey Fox of Hollywood, 1997, acabó en borrachera y gran amistad:
“Con una diferencia de edad de tan solo un año con Hawks, ambos eran reservados hasta el punto de llegar a la ausencia total de comunicación; Nunnally Johnson se quedaba atónito ante la imagen de ellos dos sentados uno junto al otro sin pronunciar palabra. Cuando hablaban, lo hacían lentamente, como arrastrándose”
Ya a principios de la década de los treinta, William Faulkner había escrito para este director una adaptación de su cuento Turn About. A Hawks le gustaba presumir de guionista aunque a veces no le sirviese de mucho. Su colaboración dio como fruto películas míticas como la mencionada To Have and Have Not (Tener y no Tener, 1944), versión libre de la obra de E. Hemingway, y The Big Sleep (El Sueño Eterno, 1946), basada en la novela de R. Chandler.
6. William Faulkner y el cine. Altibajos de una relación
Si bien la producción literaria de Faulkner no se vio interrumpida a causa de su trabajo en el cine, pues siguió publicando novelas: Pylon (1934), The Wild Palms (1939), Go Down Moses, and Other Stories (1942), es cierto que en los primeros años cuarenta, su estrella sufrió un bajón. Preguntado respecto a su relación con el cine, él mismo manifestaba:
“Trabajar para el cine no puede perjudicar a la creación literaria de un hombre si es un escritor de primera. Si no lo es, nada podrá ayudarlo demasiado. En este caso no se plantea el problema, porque ya ha vendido su alma por un plato de lentejas(..). El escritor que escribe para el cine se compromete porque una película es por naturaleza una colaboración, y toda colaboración es compromiso, como su propio nombre indica: dar y recibir(…) Entre mis obras llevadas al cine, la que más me satisfizo fue una en que actores y escritor se desviaron por completo del guion para inventar las escenas en vivo, justo antes de hacer las tomas. Si no me hubiese tomado o creyese que no era capaz de tomarme el trabajo para el cine en serio, por simple honestidad hacia la cinematografía y hacia mí mismo, no lo habría intentado. Pero ahora sé que nunca seré un buen escritor de guiones y por eso, ese tipo de creación nunca tendrá para mí el carácter de urgencia que tiene mi propio medio de expresión”
Extractos de entrevista publicada en Writers al Work: The Paris Review Interview, Ed. Malcolm Cowley, 1957
A partir de 1946, la publicación de The Portable Faulkner le rescató del semi-olvido en que se encontraba como autor y le devolvió a la fama. Sin embargo, sus problemas de salud debidos a sus excesos con la bebida y sus problemas personales ensombrecieron su éxito y su reconocimiento a finales de la década de los cuarenta. El reconocimiento como gran escritor que era le llegó en 1949 con la concesión del premio Nobel de Literatura.






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