Hildur Gudnadóttir. Música cinematográfica contemporánea
La Música de Cine ha sufrido una gran transformación en las últimas décadas. La tradición del sinfonismo europeo del Hollywood clásico ha dejado paso a un concepto diferente de banda sonora. Y en el universo de la música cinematográfica contemporánea, reina la compositora islandesa Hildur Gudnadóttir.
Sigo con mi repaso a los principales compositores de partituras para el cine. En mi opinión, Hildur es un soplo de aire fresco en este mundo y se une así a otros que la han precedido en la Historia del Cine. En esta lista están por ejemplo Vangelis, Alexandre Desplat, Jerry Goldsmith, Dimitri Tiomkin, Lalo Schifrin, Henry Mancini, Howard Shore, Miklós Rózsa, Maurice Jarre, Alberto Iglesias, Nino Rota, o Ludwig Göransson.
Encontraréis a continuación unas pinceladas sobre la figura de esta compositora, su estilo y su visión de la partitura cinematográfica, así como sus inicios en el cine y la TV, su estilo, sus referentes musicales, sus mejores bandas sonoras y la influencia que ya está ejerciendo en otros autores.
1. ¿Quién es Hildur Gudnadóttir?
Su nombre quizá no sea tan familiar como otros compositores de bandas sonoras. Quién no conoce a John Williams, Hans Zimmer o Ennio Morricone, por citar solo a algunos. Sin embargo, Hildur es una compositora de referencia para el cine y la televisión de hoy en día. Se mueve como pez en el agua en el mundo de la música contemporánea, de la improvisación y de la experimentación electrónica. También ha participado en proyectos que han roto fronteras entre composición e interpretación.
Sus vínculos musicales familiares y su formación como violonchelista han sido los pilares sobre los que ha construido su identidad artística. Su aproximación al violonchelo no se limita a la interpretación tradicional. Hildur Gudnadóttir lo ha procesado electrónicamente, sometido a técnicas extendidas, utilizado de manera percusiva o integrado en texturas donde resulta difícil identificar exactamente cuál es la fuente sonora.
Su música parece proceder de un lugar anterior a la melodía convencional. Antes que narrar, sugiere; antes que explicar, crea una atmósfera; antes que acompañar una emoción, parece convertirse ella misma en materia emocional. En sus mejores trabajos, el espectador no siempre percibe una melodía que pueda tararear, pero sí experimenta físicamente la presencia de un sonido: una vibración grave, un zumbido, una cuerda frotada hasta el límite de su resistencia, una sensación electrónica que invade el espacio de la película.
2. Los inicios en el cine de Hildur Gudnadóttir
Sus primeros trabajos audiovisuales destacan por la atmósfera y la textura. La música no parece construirse necesariamente a partir de grandes temas melódicos, sino mediante capas sonoras que generan espacios emocionales.
Uno de sus trabajos más importantes en esta primera etapa fue Sicario: el día del soldado (2018), una cinta de Cine Negro de Stefano Sollima. La música de Gudnadóttir se integra en un universo de violencia, clandestinidad y tensión política. El sonido se convierte en una prolongación de la amenaza. Esta película se convirtió en su lanzadera hacia la industria cinematográfica internacional.
3. El estilo musical de Hildur Gudnadóttir
En su estilo hay varios elementos que se repiten. Veamos cuales son:
3.1. La materia sonora
Si hubiera que definir la música de Gudnadóttir con una sola palabra, quizá sería materia. Sus partituras poseen una dimensión física, peso, densidad y temperatura.
En lugar de trabajar con melodía y armonía, Gudnadóttir trabaja con el timbre como elemento dramático. Un sonido grave puede representar una amenaza. Una vibración sostenida puede expresar ansiedad. Así, un silencio puede adquirir más fuerza que una orquesta completa. Esta concepción aproxima su música al diseño sonoro, aunque sin confundirse con él.
3.2. El violonchelo como voz
Como mencioné antes, el violonchelo es clave en el lenguaje musical de Hildur Gudnadóttir. Su registro grave permite crear una relación inmediata con el cuerpo humano. En ocasiones, sus sonidos se asemejan a la voz humana.
Esta cualidad resulta especialmente poderosa en Joker, donde el instrumento está asociado al descenso psicológico de Arthur Fleck. El violonchelo no expresa simplemente tristeza. Expresa una corporalidad deformada por el sufrimiento.
3.3. La importancia de los graves
La música de Gudnadóttir concede una enorme importancia a las frecuencias graves y eso tiene consecuencias cinematográficas.
El espectador no siempre escucha conscientemente determinados sonidos graves, pero sí puede sentirlos físicamente. La banda sonora se convierte así en una experiencia corporal. En Chernóbil, por ejemplo, las frecuencias bajas y las texturas industriales generan la sensación de una amenaza que está presente incluso cuando no vemos el peligro. Es como si la música surgiera del propio reactor nuclear.
3.4. La repetición y la acumulación
Otro recurso fundamental en las bandas sonoras de Gudnadóttir es la repetición. Un sonido aparece y a ése se le suma otro. Con ellos, el espectador comienza a percibir que algo está cambiando.
Este procedimiento es particularmente eficaz en el thriller y el drama psicológico porque permite construir tensión sin necesidad de recurrir a golpes musicales evidentes.
3.5. El silencio
El silencio ocupa también un lugar fundamental en las bandas sonoras de Guðnadóttir. Ella sabe que a veces una partitura puede ser más poderosa cuando decide desaparecer. El silencio permite que el espectador escuche el espacio, la respiración, los pasos o los sonidos ambientales.
En este sentido, su trabajo participa de una evolución contemporánea de la música cinematográfica: la banda sonora deja de ser una capa permanente y comienza a funcionar como una arquitectura dinámica.
4. Referentes musicales de Hildur Gudnadóttir
Su música no puede entenderse desde una única tradición. En ella están presentes la música clásica y la contemporánea, pero éstas se combinan con la música electrónica y la experimental.
Uno de sus referentes fundamentales es la música contemporánea basada en el timbre. En este contexto, la pregunta ya no es solamente qué melodía se escucha, sino qué sucede cuando un sonido permanece, se transforma o se degrada.
También resulta evidente la influencia de la música minimalista donde juegan un papel relevante la repetición, la progresión lenta y la transformación gradual de las notas. Sin embargo, su minimalismo no es ornamental. Si un tema se repite indica que el personaje está atrapado. Si la textura aumenta, es que la situación se le vuelve insoportable
Otro referente importante de Hildur Gudnadóttir es la música electrónica experimental. Ella utiliza la tecnología no como un sustituto de la orquesta, sino como una extensión de sus posibilidades. En este aspecto, su obra comparte inquietudes con compositores como Jóhann Jóhannsson, con quien mantuvo una estrecha relación artística y personal, y con otros autores vinculados a la experimentación sonora contemporánea.
Pero quizá su mayor influencia no proceda de una figura concreta, sino que procede de su propio país. El paisaje islandés, sus extensiones, sus volcanes, sus temperaturas extremas, sus espacios aparentemente vacíos, parece encontrar un equivalente abstracto en su música. No porque Gudnadóttir componga música descriptiva sobre la naturaleza, sino porque su sonido posee una concepción espacial.
5. Colaboraciones de Hildur Gudnadóttir con directores de cine
La colaboración compositor-director ha dado inmensos frutos a lo largo de la historia del cine. La carrera de Hildur Gudnadóttir ha estado marcada por el trabajo con directores que conceden a la música una función narrativa importante. Paso a detallar los más relevantes.
5.1. Stefano Sollima
Con Sicario: el día del soldado, Gudnadóttir se introdujo plenamente en el territorio del thriller internacional. La película necesitaba una música oscura y opresiva, pero la compositora evitó convertirla en una simple sucesión de efectos. Por el contrario, su trabajo giró alrededor de la tensión sostenida. En esta cinta música no anuncia la violencia, sino que vive dentro de ella.
5.2. Todd Phillips
La colaboración con Todd Phillips en Joker fue decisiva en la carrera de Hildur Gudnadóttir. Phillips comprendió que la historia de Arthur Fleck necesitaba una música que no explicara al personaje desde fuera, sino que fuera ligada a su transformación. De esta manera, el violonchelo se convierte en una prolongación de su cuerpo.
5.3. Todd Field
Con Tár, Gudnadóttir encontró un territorio particularmente apropiado para su sensibilidad. La película aborda el poder, la creación artística, la obsesión y la caída de una directora de orquesta. Así que aquí logró que la música dialogara con el propio acto de dirigir de la protagonista.
6. Mejores bandas sonoras de Hildur Gudnadóttir
6.1. Sicario: el día del soldado (2018) de Stefano Sollima
La película de Stefano Sollima se desarrolla en un territorio fronterizo marcado por la violencia, el narcotráfico y la corrupción institucional. Para ella Gudnadóttir construye una música con una textura densa y oscura en la que dominan los graves.
Uno de los mayores aciertos de Sicario: el día del soldado consiste en que la música no diferencia claramente entre peligro y normalidad. Todo el universo de la película parece contaminado por una violencia latente. Los mejores pasajes son aquellos en los que el sonido comienza casi imperceptiblemente y va creciendo. De esta manera, la tensión no se construye mediante una melodía reconocible, sino mediante una presión sonora.
Desde el punto de vista cinematográfico, esta estrategia resulta muy eficaz porque la película se desarrolla en espacios donde el peligro puede aparecer en cualquier momento. De hecho, la música convierte el territorio en una amenaza. No que un personaje pueda morir, es que la amenaza está en el propio espacio
6.2. Joker (2019) de Todd Phillips
Esta película supuso el lanzamiento internacional de Hildur Gudnadóttir. Este Spin Off de Batman que es Joker narra el descenso del personaje Arthur Fleck hacia la violencia y la autodestrucción. Y la banda sonora está íntimamente relacionada con este proceso.
Arthur apenas puede expresarse verbalmente. Su cuerpo se convierte en el lugar donde se manifiestan sus conflictos. De ahí que la música se apodere del personaje y nos muestre su voz interior mediante el violonchelo. La partitura refleja la transformación. Al principio, el instrumento parece expresar fragilidad, pero a medida que Arthur cambia, la música adquiere mayor seguridad. Y así hasta el momento en que Arthur acepta su nueva identidad y la música adquiere una dimensión casi triunfal.
El personaje se siente por primera vez liberado precisamente cuando ha cruzado una frontera moral irreversible. Gudnadóttir comprende que la música no está para juzgar a Arthur sino para introducirnos en su experiencia subjetiva. La escena de las escaleras es significativa. El movimiento corporal de Arthur, su descenso inicial y su posterior danza, encuentran una correspondencia perfecta con la transformación musical.
6.3. Miniserie de TV Chernóbil (2019) de Johan Renck
Chernóbil ocupa un lugar importante en de la obra de Gudnadóttir. La colaboración con el director Johan Renck produjo una de las bandas sonoras más innovadoras de la ficción audiovisual contemporánea en base a grabaciones en espacios industriales y sonidos de instalaciones reales.
De esta forma, la música parece nacer del universo material de la historia. El reactor, las tuberías, las máquinas y las estructuras industriales dejan de ser simplemente elementos visuales para convertirse en instrumentos.
El resultado es una banda sonora inquietante que elimina la distancia entre música y ambiente. El espectador siente que la propia central nuclear está emitiendo un sonido o cuando queda en silencio. Así, la explosión inicial no necesita una gran fanfarria para mostrar que lo aterrados es lo que ha ocurrido. La música introduce una dimensión casi metafísica al representar a la radiación y a sus consecuencias.
6.4. Tár (2022) de Todd Field
Esta es quizá la película que mejor refleja la dimensión intelectual de la música de Gudnadóttir. La protagonista, Lydia Tár, es una directora de orquesta de enorme prestigio. La película gira alrededor del poder, la autoridad y la creación artística. La música, por tanto, no puede limitarse a funcionar como acompañamiento, sino que ha de formar parte del propio conflicto.
Uno de los aspectos más interesantes es la tensión entre orden y caos. Tár representa el dominio absoluto de la estructura musical, pero su mundo personal comienza progresivamente a descomponerse. Aquello que Tár pretende controlar, esto es, el tiempo, la interpretación, los músicos y la percepción de los demás, empieza a escapársele.
Los mejores pasajes son aquellos en los que la música parece surgir de la mente de la protagonista. La frontera entre música diegética y extradiegética se vuelve especialmente sugerente. Así, el espectador no siempre sabe si está escuchando la música de una interpretación, el pensamiento de Tár o una construcción sonora asociada a su subjetividad. Y esa ambigüedad es esencial para comprender la película.
7. Influencia de H. Gudnadóttir en la música de cine actual
La carrera de Gudnadóttir no es muy larga y se desarrolla todavía en el presente, sin embargo, su influencia ya resulta perceptible. En lo conceptual, su influjo reside en cómo la música cinematográfica contemporánea puede recuperar la fuerza física del sonido.
En un momento en el que muchas bandas sonoras dependen de grandes capas electrónicas y texturas digitales, Gudnadóttir ha mostrado que la personalidad de un instrumento real (en su caso el violoncelo), puede marcar la diferencia y avanzar por un camino nuevo. Esta perspectiva ha influido en compositores interesados en la hibridación entre acústica y electrónica.
Pero quizá su mayor influencia se encuentra en otro aspecto: la recuperación de la música como experiencia corporal. La música de cine contemporánea ha tendido en ocasiones a convertirse en un acompañamiento atmosférico casi abstracto. No obstante, Gudnadóttir ha demostrado que una banda sonora puede ser abstracta y, al mismo tiempo, físicamente intensa. Que puede no tener una melodía convencional y, sin embargo, producir una respuesta emocional inmediata.





