Jim Thompson, escritor de novela negra y guionista fracasado
Jim Thompson fue un escritor de novela negra americano con una pasmosa habilidad para penetrar en la mente de los más variados criminales. Sus historias resultaron muy atractivas para su adaptación a la gran pantalla, sin embargo sus intentos de trabajar como guionista en Hollywood resultaron un fiasco. Dedico esta entrada a Jim Thompson, como gran escritor de novela negra pero guionista fracasado.
James Meyers Thompson nació en 1906 en Oklahoma y murió en Los Ángeles el 7 de abril de 1977. Su padre fue un jugador compulsivo que perdió su trabajo por problemas de dinero y que murió en una institución para enfermos mentales. Jim se graduó en la Universidad de Nebraska, pero antes de dedicarse a la escritura probó numerosos trabajos. En éstos trabó contacto con el sub-mundo ilegal que se movía alrededor de la Ley Seca.
Como otros muchos escritores americanos, Jim Thompson tuvo empeño en sumarse a la nómina de Guionistas de Cine Negro de la Industria de Hollywood, aunque en su caso, la experiencia fue fallida. Como he repasado en esta serie de entradas, la suerte corrió de manera diferente para unos novelistas y otros. James M. Cain, Dalton Trumbo, Ben Hecht, Abraham Polonsky, Horace McCoy, William Riley Burnett o Raymond Chandler fueron algunos de los grandes del momento pero salvo en el caso de Ben Hecht y algún otro, el trabajo de estos autores como guionistas no se vio reconocido ni recompensado con el éxito.
Now and On Earth, la primera novela de Jim Thompson
Jim Thompson publicó su primera novela, Now and On Earth, en 1942. En ella, el padre del protagonista se suicida en un asilo comiéndose el relleno del colchón, un destino no muy alejado del que persiguió a su padre en la vida real.
Sus primeras colaboraciones como escritor en Hollywood son de aquella época. Sin embargo, según menciona A. A. Knopf, en su libro Savage Art, nunca comprendió el trabajo de la industria del cine ni el método de la escritura de guiones en comités. Así, puede decirse que su trabajo como guionista de cine pasó sin pena ni gloria.
La Colaboración de Jim Thompson con Stanley Kubrick
Proscrito de Hollywood en los años cincuenta por la persecución McArthista, volvió al cine de la mano de Stanley Kubrick -uno de los 15 Directores de Cine más influyentes de todos los tiempos-. Con él escribió varios guiones que acabaron en magníficas películas. The Killing (Atraco Perfecto, 1956) fue la primera de sus colaboraciones. Un filme donde Kubrick ya mostraba la precisión y el cuidado en la construcción de sus obras que le caracterizarían. Sterling Hayden interpretaba a Johnny Clay, el cerebro del atraco que pierde tanto a sus hombres como el dinero. Paths of Glory (Senderos de Gloria,1957) fue otra de sus exitosas colaboraciones. Se trata de un filme anti-belicista que adapta una novela de Humphrey Cobb. La historia se sitúa en las trincheras francesas durante la Primera Guerra Mundial y tiene como protagonistas a Kirk Douglas y Adolphe Menjou. La película constituyó la consagración de su director y su estrella, no así del principal arquitecto de su historia y guionista, Jim Thompson.
Tras esta película, J. Thompson no volvió a hacer nada importante en cine. En búsqueda de oportunidades, acabó en las garras de lo que alguien llamó el animal hambriento de la Televisión. Como él mismo escribió a su hermana:
“Al fin he logrado meter la cabeza en la televisión y me gustaría contribuir al desarrollo de esa industria. Hasta el momento, todo lo que he hecho ha sido para Ziv Productions, que está contaminando las ondas con una docena de estupideces sueltas. Es un trabajo mal pagado y esclavo pero que no es, ni mucho menos, el peor”
Jim Thompson continúa su carrera como novelista
El quinto libro publicado por Thompson fue The Killer Inside Me (1952), que le proporcionó cierta reputación como escritor. El personaje central y narrador en primera persona es el sheriff de una ciudad de provincias llamado Lou Ford. Este personaje pasa por ingenuo pero en realidad es un astuto, complejo e incluso brillante loco que juega al ratón y al gato con el mundo. Stanley Kubrick calificó esta novela como la narración más escalofriante sobre una mente criminal que él había leído. Burt Kennedy la llevó al cine en 1976:
“A veces he vagabundeado por las calles, he aprendido apoyado contra el escaparate de una tienda, con mi sombrero arrugado y una bota sobre otra – Ah, seguro que me has visto si alguna vez has pasado por ahí- He estado así, mirando, con aire amistoso, simpático y estúpido; no me hubiera meado si mis pantalones hubieran salido ardiendo. Todo el tiempo riéndome de mi alma enferma. Sólo mirando a la gente”
Muchas de las historias de Thompson se desarrollan en una atmósfera de decadencia parecida a aquélla que recreara William Faulkner en sus obras. Precisamente, unas relaciones familiares retorcidas al estilo de Faulkner marcaron su novela The Grifters (Los Timadores, 1963). Una versión de esta novela fue filmada en 1990 por Stephen Frears y consiguió cuatro nominaciones de la Academia, incluida la del mejor guion adaptado para Donald Westlake. Otro buen ejemplo de la habilidad de Thompson para encontrar nuevas formas de aproximación al crimen puede encontrarse en su The Getaway (La Huida, 1959), que fue trasladada a la pantalla en 1972 por Sam Peckinpach.
Jim Thompson, guionista fracasado
Cuando en los años 70 se acercaron a Hollywood las nuevas generaciones de cineastas, Jim Thompson hizo un nuevo intento de aproximación a la gran industria del cine. De hecho, consiguió un contrato con Tony Bill y Robert Redford para escribir el guion para el cine de su novela South of Heaven, pero no fue capaz de entenderse con el equipo y acabó fuera de la película antes de terminar. Lo mismo le ocurrió cuando fue llamado a trabajar en la adaptación de su The Getaway (La Huida, 1972): que fue despedido al cabo de cuatro meses.
Puede así afirmarse que Jim Thompson fue un excelente escritor de novela negra pero un guionista fracasado. Durante muchos años fue uno de tantos escritores de los “pulps”. Sin embargo, como en el caso de W.R. Burnett, su obra está siendo en la actualidad re-descubierta por los críticos y sus relatos re-editados. Ejemplo de éxito póstumo.
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