La comedia italiana. Claves para conocerla
Hablar de la comedia italiana es hablar de una de las tradiciones cinematográficas más ricas, complejas y humanas del cine europeo. Fue en ocasiones un medio útil para analizar la historia social, política y moral de Italia a lo largo del siglo XX. Hablamos de la comedia italiana y las claves para conocerla.
A menudo asociada al costumbrismo, igual que la comedia española, en su humor se esconde muchas veces una mirada amarga, crítica y desencantada, capaz de retratar con precisión quirúrgica las contradicciones de un país en permanente transformación.
La comedia como género cinematográfico no es único. A demás de los subgéneros que a lo largo de la historia han aparecido (Comedia Slapstic, Comedia Screwball), están las comedias propias de cada país, muy unidas a su historia e idiosincrasia.
1. Claves de la comedia italiana
En el contexto italiano, la comedia no se limita al entretenimiento ligero. Se trata de un género híbrido, donde el humor convive con la sátira social, el drama, el desencanto y, en ocasiones, la tragedia. La comedia italiana se define por su capacidad para hacer reír sin anestesiar la conciencia del espectador. Es una comedia que observa al individuo común y corriente—frecuentemente mediocre, oportunista o derrotado— enfrentado a estructuras sociales y/o políticas que están por encima del mismo.
2. Primeras comedias italianas
Las primeras comedias italianas surgen en el cine mudo, influenciadas por el teatro popular y la commedia dell’arte. Figuras como André Deed (con su personaje Cretinetti) o Ferdinand Guillaume (Polidor) cultivaron una comedia física cercana al slapstick.
Sin embargo, fue durante el periodo de los telefoni bianchi en los años treinta cuando la comedia adquirió mayor relevancia industrial, aunque bajo el concepto de puro entretenimiento promovido por el régimen fascista.
3. Historia de la comedia italiana
3.1. Años 40: entre el Neorrealismo y los primeros pasos de comedia
Tras la Segunda Guerra Mundial, surge con fuerza el movimiento del Neorrealismo, el cual impregna la cinematografía italiana y la mirada de sus cineastas. Sin embargo, ya se aprecian algunos elementos cómicos en películas como Milagro en Milán (1951), de Vittorio De Sica, donde lo fantástico y lo satírico suavizan la crudeza social. El Neorrealismo de alguna forma o de otra imprime carácter. Incluso en directores no adscritos al movimiento como Federico Fellini
3.2. Bases de la Comedia Italiana en los años 50
En esta década se sientan las bases de la commedia all’italiana. Frente al entretenimiento televisivo, el cine italiano se inclina por historias de cercanía muy vinculadas a la realidad social del país y de sus gentes. El humor se usa como herramienta crítica para interpretar la sociedad. Aun en directores que no son propiamente de comedia, como Federico Fellini, son visibles ciertos elementos comunes a ella, a saber, el costumbrismo o la fragilidad masculina que aparecen en Los Inútiles (1953) de este último. Pan, amor y fantasía (1953), de Luigi Comencini, introduce un humor popular ligado al mundo rural y a los cambios sociales.
3.3. La Edad de Oro de la Comedia Italiana. Años 60
Son los años del esplendor del género. Conforme el país iba ganando fuerza en el terreno económico y cambiando a marchas forzadas, el cine de comedia va extendiéndose para tocar temas como el pasado fascista del país, la corrupción, el divorcio, la sexualidad o la hipocresía.
Directores como Dino Risi, Pietro Germi y Mario Monicelli representan el núcleo del género. Risi adopta un tono ágil y contemporáneo, con una sátira directa de la Italia del “milagro económico”. Películas como La escapada (1962) muestran personajes vitalistas y contradictorios, donde la risa convive con un fondo amargo. Monicelli, por su parte, introduce una dimensión más coral y a menudo grotesca, combinando humor y desencanto histórico en títulos como Rufufú (1958) o La gran guerra (1959). Ambos combinan humor, crítica moral y finales amargos. La risa se vuelve incómoda.
Frente a ellos, Fellini ocupa una posición lateral pero complementaria. Mientras Risi y Monicelli observan la sociedad italiana desde la actualidad inmediata y el conflicto social, Fellini tiene a una mirada más personal e introspectiva. Sin embargo, comparten elementos fundamentales: el uso de la ironía, la crítica a los mitos nacionales y la construcción de personajes masculinos inmaduros, ridículos o derrotados.
3.4. La Comedia Italiana en los años 70
La comedia se vuelve más política y desencantada. Aparece una nueva generación de críticos y autores que siguen sus propios caminos pero que saben reconocer la importancia que la comedia italiana tuvo en su época dorada. Nos habíamos amado tanto (1974), de Ettore Scola, revisa la historia reciente de Italia con nostalgia y desencanto. También surge una comedia más popular y sexualizada.
3.5. Años 80–90: El declive de la comedia italiana
Llega cierto declive creativo. La comedia se fragmenta entre productos televisivos y cine comercial. Destacan figuras como Nanni Moretti, con Caro diario (1993), que recupera una comedia introspectiva e intelectual.
3.6. Renovación de la comedia italiana en el Siglo XXI:
La comedia italiana busca renovarse. Directores como Paolo Virzì o Matteo Garrone combinan herencia clásica y nuevas preocupaciones sociales. Surgen figuras complejas y de gran personalidad como Paolo Sorrentino que mezclan comedia y drama con facilidad.
4. Papel de la comedia en la cinematografía italiana
La comedia ha sido el corazón popular del cine italiano. Mientras el Neorrealismo aportó prestigio internacional al cine y a los cineastas italianos, la comedia conectó con el público, reflejando sus miedos, aspiraciones y contradicciones. Fue un espejo deformante pero honesto de la sociedad italiana, capaz de llegar donde el drama no siempre podía.
Merece la pena destacar el papel de los guionistas Age & Scarpelli, quienes fueron en buena parte responsables del tono de la commedia all’italiana y habituales colaboradores de Monicelli y Risi.
5. Principales directores de comedia italianos
5.1. Mario Monicelli
Sus películas abordan con mirada coral diferentes historias con un toque de amarga ironía. Entre sus obras destacan Los desconocidos de siempre (1958) o La gran guerra (1959).
5.2. Dino Risi
Su estilo es satírico y despiadado. Obras suyas son La escapada (1962) y Monstruos (1963).
5.3. Ettore Scola
Supone el humanismo crítico aplicado a la comedia. Como ejemplos valgan Una jornada particular (1977) o Feos, sucios y malos (1976).
5.4. Pietro Germi
Sus comedias tienen un gran sabor a humor negro y crítica moral. Suyas son Divorcio a la italiana (1961) o Seducida y abandonada (1964).
5.5. Luigi Comencini
El gran éxito de Pan, Amor y Fantasía (1953), que consiguió el Oso de Plata del Festival de Berlín del año siguiente, no debe esconder al gran cineasta que hay detrás de otras magníficas películas como Todos a casa (1960)
6. Características propias de la comedia italiana
- Humor agridulce, frecuentemente cruel.
- Protagonistas imperfectos y moralmente ambiguos.
- Finales abiertos o amargos.
- Fuerte arraigo social y político.
- Uso del dialecto y del costumbrismo.
- Capacidad para mezclar risa y melancolía.
- Sátira social y/o política
La comedia italiana no consuela, expone una realidad.
Entre sus temas recurrentes destacan
- la hipocresía social
- el machismo
- la institución familiar
- la corrupción
- el oportunismo político
- el fracaso del individuo
- la memoria histórica
- el desencanto ideológico.
La risa funciona como una forma de resistencia y autocrítica colectiva.
7. Principales actores y actrices de comedia
- Totò: genio absoluto del humor italiano, puente entre tradición popular y cine moderno.
- Vittorio Gassman: carisma, ironía y profundidad dramática.
- Alberto Sordi: encarnación del italiano medio, mezquino y entrañable.
- Nino Manfredi: ternura y compromiso social.
- Monica Vitti: reinventada como actriz cómica tras su etapa con Antonioni.
- Sophia Loren: fuerza popular y carisma cómico-dramático.
- Gina Lollobrigida: una de las grandes divas del cine italiano
8. Panorama actual de la comedia italiana
Hoy, la comedia italiana se enfrenta a nuevos retos: la globalización, la competencia televisiva y el cambio de hábitos del público. Sin embargo, cineastas como Paolo Virzì (El capital humano, 2013) o Roberto Benigni (en su vertiente más autoral) mantienen viva la tradición, adaptándola a las inquietudes contemporáneas: precariedad, inmigración, crisis identitaria.






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