El primer plano en el cine. Historia, evolución y usos narrativos
El primer plano cinematográfico es una herramienta expresiva de primer orden. Si el Plano General nos sitúa en el entorno, el Plano Medio nos acerca a la acción, el Plano Secuencia nos coloca en la misma acción, el Primer Plano nos introduce en el alma de los personajes. Hablamos del primer plano en el cine. Su historia, evolución y usos narrativos.
En este recorrido, exploraremos qué es el primer plano en cinematografía, su origen, su evolución a lo largo de la historia del cine y su función narrativa. El objetivo no es solo describir una técnica, sino entender por qué el primer plano sigue siendo, más de un siglo después de la invención del cine, una de las herramientas más poderosas de las que dispone el cineasta.
1. ¿Qué es el primer plano en el cine?
Un primer plano (abreviado PP) en el cine es una toma cerrada enfocada a la cara y como mucho los hombros de la figura. Este encuadre permite apreciar los detalles y la expresión de un rostro. Aunque hay varios tipos de primeros planos como veremos adelante.
Este tipo de plano se mueve en el territorio de la emoción, de la intimidad y del detalle significativo. A través de él, el cine aprendió muy pronto a hablar un lenguaje propio, distinto del teatro y de la literatura, un lenguaje que se apoya en la mirada, el gesto mínimo y la emoción reflejada en un rostro.
2. Historia e evolución del primer plano cinematográfico
2.1. Los orígenes del primer plano en el cine
En los primeros años del cine, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, la cámara se colocaba a una distancia fija, como si fuera un espectador sentado en una butaca. Los hermanos Lumière filmaban escenas cotidianas en planos generales: obreros saliendo de la fábrica, trenes llegando a la estación. La idea de acercar la cámara a un rostro o a un objeto se veía innecesaria, incluso extraña.
Sin embargo, muy pronto algunos pioneros intuyeron que el cine podía ofrecer algo más que una simple reproducción de la realidad. Uno de los primeros usos conscientes del primer plano se suele atribuir a George Albert Smith en La lupa de la abuela (1900), donde se insertan planos muy cercanos de objetos vistos a través de una lupa. Más allá de la anécdota técnica, aquello abría una puerta: el cine podía seleccionar, enfatizar, dirigir la atención del espectador.
D. W. Griffith fue quien comprendió de manera más clara el potencial dramático del primer plano. En El nacimiento de una nación (1915) e Intolerancia (1916), Griffith lo utilizó para subrayar emociones, crear suspense y construir una sintaxis visual más compleja. Sus primeros planos de Lillian Gish, con el rostro bañado en lágrimas, no solo mostraban a un personaje: pedían al espectador que empatizara y que viviera sus mismos sentimientos.
En los años iniciales del cine el primer plano todavía se percibía como un recurso excepcional, casi un efecto especial. Pero poco a poco se fue normalizando hasta convertirse en una pieza fundamental del lenguaje cinematográfico.
2.2. La consolidación del primer plano en el cine clásico
Durante el periodo del Cine Mudo y la transición al sonoro, el primer plano se consolidó como una herramienta narrativa central. Las grandes estrellas del cine mudo —Greta Garbo, Charles Chaplin, Buster Keaton— construyeron buena parte de su mito a través de primeros planos inolvidables.
En ese maravilloso ejemplo de comedia física o Slapstick que es La quimera del oro (1925) hay un primer plano de Charles Chaplin en el que mira con ternura a la mujer que ama, mientras come una humilde cena. El encuadre cerrado convierte un gesto mínimo en un momento de profunda humanidad. Chaplin entendía que el primer plano no era solo una cuestión de escala, sino de ritmo y de intención emocional.
Greta Garbo, por su parte, fue llamada “el rostro” del cine. En La reina Cristina de Suecia (1933), dirigida por Rouben Mamoulian, hay un largo primer plano final en el que Garbo mira al horizonte. No dice una sola palabra, pero su expresión ambigua —mezcla de melancolía, determinación y misterio— resume todo el conflicto interior del personaje.
Con la llegada del sonido, algunos temieron que el primer plano perdiera importancia, al poder apoyarse ahora en los diálogos. Ocurrió justo lo contrario: el rostro hablado se volvió aún más expresivo. En Casablanca (1942), de Michael Curtiz, los primeros planos de Ingrid Bergman y Humphrey Bogart son esenciales para transmitir la tensión romántica y el conflicto moral de la historia. El famoso “Siempre nos quedará París” no tendría la misma fuerza sin la proximidad casi íntima de la cámara.
2.3. El primer plano como herramienta psicológica
A medida que el cine fue madurando, el primer plano dejó de ser solo un subrayado emocional para convertirse en un instrumento de exploración psicológica. Directores como Carl Theodor Dreyer, Ingmar Bergman o Robert Bresson lo usaron para penetrar en la interioridad de sus personajes.
Un ejemplo extremo es La pasión de Juana de Arco (1928), de Carl Theodor Dreyer. La película está compuesta en gran parte por primeros planos del rostro de Maria Falconetti. La cámara, muy cercana, registra cada temblor de sus labios, cada mirada suplicante. El resultado es una experiencia casi mística: el espectador no observa a Juana de Arco desde fuera, sino que parece compartir su martirio.
Ingmar Bergman llevó esta idea aún más lejos en Persona (1966). Hay un plano icónico en el que los rostros de Liv Ullmann y Bibi Andersson se funden en uno solo. Más allá de su valor simbólico, la película está llena de primeros planos prolongados que obligan al espectador a confrontar la fragilidad, el silencio y la identidad de los personajes.
Robert Bresson, en Pickpocket (1959) o Un condenado a muerte se ha escapado (1956), utilizó primeros planos de manos y rostros con una frialdad casi quirúrgica. Su intención no era tanto provocar empatía como invitar a una observación austera, casi ascética, del comportamiento humano.
2.4. El primer plano en el cine moderno y contemporáneo
Con la llegada de las nuevas olas cinematográficas en los años cincuenta y sesenta, el primer plano adquirió nuevos matices. La Nouvelle Vague francesa, por ejemplo, lo empleó de manera más libre y espontánea. En Al final de la escapada (1960), de Jean-Luc Godard, los primeros planos de Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg rompen con la solemnidad del cine clásico. A veces son bruscos, imperfectos, casi improvisados, pero transmiten una frescura que encaja con el espíritu rebelde de la película.
Sergio Leone redefinió el primer plano en el Western con su famosa combinación de planos generales épicos y primeros planos extremos. En una de las piezas de la Trilogía del Dólar, El bueno, el feo y el malo (1966), hay duelos en los que la cámara alterna entre ojos sudorosos, manos tensas y rostros curtidos por el sol. El primer plano no solo muestra emoción: crea un suspense casi físico.
En el cine contemporáneo, el primer plano sigue siendo una herramienta esencial, aunque su uso se ha diversificado. Darren Aronofsky, en Cisne negro (2010), emplea primeros planos muy cerrados para transmitir la paranoia y la desintegración mental de la protagonista. Los encuadres opresivos hacen que el espectador se sienta atrapado en la mente del personaje.
Por su parte, los hermanos Dardenne, en películas como Rosetta (1999), utilizan primeros planos y planos muy cercanos con cámara en mano para crear una sensación de inmediatez y realismo casi documental.
3. Funciones narrativas del primer plano en el cine
3.1. Expresión emocional
La función más evidente del primer plano es la expresión de emociones. Un rostro en primer plano puede transmitir alegría, tristeza, miedo o ambigüedad con una intensidad que ningún diálogo puede igualar. Un ejemplo clásico es El séptimo sello (1957), de Ingmar Bergman. El primer plano del caballero interpretado por Max von Sydow, enfrentado a la Muerte, concentra toda la angustia existencial de la película.
3.2. Identificación con el personaje
El primer plano crea una relación de intimidad entre el espectador y el personaje. Al acercarnos tanto a su rostro, casi invadimos su espacio personal, lo que favorece la empatía. En Forrest Gump (1994), de Robert Zemeckis, los primeros planos de Tom Hanks, con su mirada ingenua y su sonrisa tímida, refuerzan la conexión emocional con el público.
3.3. Revelación y/u ocultamiento de información
El primer plano también puede servir para revelar o, paradójicamente, ocultar información. Al aislar un detalle —una mirada esquiva, una gota de sudor— el director puede sugerir más de lo que muestra. Uno de los 15 directores de cine más influyentes, Alfred Hitchcock, fue un maestro en este uso. En Vértigo (De entre los muertos) (1958), los primeros planos de Kim Novak, combinados con movimientos de cámara y música, construyen una atmósfera de obsesión y misterio.
3.4. Ritmo y énfasis dramático
Insertar un primer plano en medio de una secuencia de planos más abiertos puede cambiar radicalmente el ritmo y la intensidad de una escena. En El padrino (1972), de Francis Ford Coppola, el primer plano final de Michael Corleone, cuando la puerta se cierra lentamente, subraya su transformación y el recorrido que inicia hasta convertirse en jefe del clan mafioso. Es un momento de énfasis dramático que resume toda la película.
4. Variantes del primer plano
No todos los primeros planos son iguales. Existen distintas variantes, cada una con su propia función expresiva:
- Primer plano clásico: encuadra el rostro y parte de los hombros. Es el más usado en diálogos y escenas emotivas.
- Primerísimo primer plano: se centra en una parte del rostro (ojos, boca) o en un objeto. Muy utilizado por Sergio Leone.
- Plano detalle: muestra un objeto o una parte del cuerpo con gran proximidad. En el famoso Slasher Psicosis (1960), de Alfred Hitchcock, el plano detalle del desagüe al final de la escena de la ducha es tan perturbador como icónico.
5. El primer plano en distintos géneros
5.1. El Drama y el primer plano
En el drama, el primer plano es casi imprescindible. Películas como Kramer contra Kramer (1979), de Robert Benton, o Manchester frente al mar (2016), de Kenneth Lonergan, se apoyan en primeros planos para mostrar el dolor contenido de sus protagonistas.
5.2. El Cine de Terror y el primer plano
En las películas de terror, el primer plano se utiliza para intensificar el miedo y el shock. En El exorcista (1973), de William Friedkin, los primeros planos del rostro poseído de Linda Blair son clave para el impacto de la película.
5.3. El primer plano en el género de Ciencia Ficción
Incluso en géneros dominados por los efectos especiales, el primer plano mantiene su importancia. En Blade Runner (1982), de Ridley Scott, los primeros planos de los ojos de los replicantes refuerzan la pregunta central de la película: ¿qué nos hace humanos?






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